Si el terremoto de Chillan de 1935, nos hizo crear la carrera de Constructor Civil para mejorar nuestra s construcciones y la forma de ejecutarlas, el terremoto del 2010 nos hará reformular la forma de como construimos nuestro país, y no solo hablamos de los materiales, casas y edificios sino también de nosotros como sociedad, este sismo no solo sacudió las capas terrestres si no que también nuestros espíritus acercándonos más como chilenos y mas que eso como hermanos de una misma tierra.
Los movimientos removieron capas de nuestro ser sacando lo mejor y peor de nuestra cultura, aunque significativamente las cosas buenas superan largamente a las malas, sin embargo nos quedamos con hitos catastróficos en nuestra conciencia colectiva como el edificio Alto Río en Concepción donde quedo reflejada la fragilidad en la que se encuentran nuestros sueños.
Hoy me pregunto como estamos cimentando nuestra sociedad y si presentaran la misma fragilidad que presentaron nuestros edificios y esperemos que esta sea una prueba y saquemos las mejores lecciones de lo que nos paso como dice Fernando Alegría en un fragmento de su poema:
“Entre nieve y mar, con toda el alma, nos damos contra un rumbo ya tapiado, por consecuencia, en la mañana cuando Dios nos desconoce, cuando alzado a medianoche nos sacude un terremoto, cuando el mar saquea nuestras casas y se esconde entre los bosques, cuando Chile ya no puede estar seguro de sus mapas y cantamos, como un gallo que ha de picar el sol en pedazos, digo, con firmeza, ¡VIVA CHILE MIERDA!”
(Fernando Alegria)









